Tres días en Sarajevo, ciudad con memoria
Una crónica urbana sobre los sonidos, gestos y espacios de una ciudad que sigue recordando.
I. Introducción — “La noche en que dejé Belgrado”
6 de julio, Belgrado, 21 h. Salgo de Slavija hacia la estación. Las protestas estudiantiles le marcan el pulso de la ciudad; algunas calles sufren bloqueos dinámicos1. En el Gazela, el viento se refresca por el río. A lo lejos, la Torre de Belgrado y, sobre ella, una proyección: Frida Kahlo. Un guiño. México apareciendo justo cuando me voy.

–Fotografía: ERJ
A las 22 h tomo mi autobús nocturno rumbo a Sarajevo, dormí lo que pude, pero fue poco. Alrededor de las 4 h llegamos a Vardište, lugar del control migratorio y fronterizo entre Serbia y Bosnia i Herzegovina.
II. Amanecer en la frontera — “Viva México”
6 de julio, Vardište, 4 h. Pasaporte en la ventanilla. El oficial lo hojea, me mira y, en un español rugoso suelta: “Buenos días”. Le respondo el saludo. Mira brevemente las páginas interiores, y finalmente dijo al tiempo que sellaba mi pasaporte: “¡Viva México!”. Sello.
Afuera se siente una humedad boscosa.
III. Llegada — “El edificio que aún sangra”
6–8 h, Sarajevo. Me siento desorientado, la ciudad apenas murmura; su ritmo es casi imperceptible. La wifi de la estación me rescata tras una hora de ajustes. Sin moneda ni apps de movilidad locales, un taxi con terminal —al segundo intento— me interna en la ciudad. A los pocos metros, el concreto habla: Put života 12 —Atos Osiguranje—, fachada brutalista cribada junto a la estación2. Las hendiduras no se cubren; permanecen a la intemperie. Me pregunto si es descuido o decisión. Más tarde sabré que aquí la memoria no se tapa: se vuelve calle.

–Fotografía: ERJ
En Sarajevo es común ver edificios y fachadas con huellas de balas, proyectiles y metralla de la guerra. En muchos casos, mantener esas marcas es una decisión deliberada por su valor simbólico y memorial: funcionan como recordatorio del asedio, la violencia y la resistencia de la ciudad entre 1992 y 1996. Esas heridas expuestas ayudan a que las nuevas generaciones —y los visitantes— comprendan el impacto real del conflicto y la necesidad de preservar la paz.
IV. Día 1 — “La vida en el Stari Grad”
10 h, Stari Grad. No es “otra capital europea”. Su centro histórico es cruce vivo: Baščaršija (bazar), mezquitas y catedrales a pocos pasos, lo otomano y lo austrohúngaro en diálogo cotidiano.

Fotografía: –ERJ
En el War Childhood Museum me detengo en dos historias. Kenan, 13 años, mensajero en 1993: corre entre frentes con mensajes. Algunos niños juegan a la guerra, otros están en el frente de ella.
El padre de Ibrahim pierde el Golf familiar en la guerra y él gana un walkman de un casco azul con el que la música lo transporta a playa y palmeras; lo esconde como si fuera un tesoro.
También en mi infancia hubo un Golf y un walkman. Vacaciones a Veracruz, mixtapes armados con paciencia. Dos objetos, dos infancias que no se tocan y, sin embargo, se rozan en un museo3.

Fotografía: –ERJ
12 h, inmediaciones del Puente Latino. La ciudad te conduce en un relato con elipses temporales… de heridas recientes, a arquitectura otomana centenaria, a asesinatos detonadores de conflictos mundiales4.

Fotografía: –ERJ
14 h, colina de Jekovac. En el ascenso aparece un bosque de pilares blancos: Šehidsko mezarje Kovači (Mazar de los mártires Kovači). Sobre ese paisaje corre el viento y rompe el silencio, silbando5. Son miles de tumbas musulmanas.

Fotografía: –ERJ
16:50 h, Žuta Tabija. El viento arrastra un primer llamado y luego otro. Adhán plural: polifonía melismática que baja de los minaretes y se reparte por las laderas. Mi oído diatónico se rinde —microtonos, bordaduras—. Hipnotiza6.
Adhán vespertino desde el Žuta Tabija — Sarajevo
17:20 h, calle Ferhadija. La marca “Sarajevo Meeting Of Cultures” señala el pliegue: a pocos metros conviven mezquitas y catedrales; legado otomano, huella austrohúngara y presencia eslava en diálogo cotidiano.

Fotografía: –ERJ
17:34 h, Museo del Sitio de Sarajevo: estandartes políticos, diarios, fotografías7. Al salir, con los sentidos afinados, empiezan a aparecer marchas alteradas y amputaciones visibles: la guerra también dejó marcas en la forma de andar.
21 h, explanada del Teatro Nacional (Narodno Pozorište). Encuentro un escenario ya montado para el Festival Kultura na Ulice! (KNU! 2025). Un festival gratuito en espacios públicos desde mayo hasta septiembre, con una amplia variedad de propuestas artísticas. Así conocí a Dino and The Groove Society, banda de jazz fusión local8.

V. Día 2 — “Lluvia sobre la memoria”
10:30 h, Museo de Historia de Bosnia y Herzegovina. El espacio se centra en el conflicto de los noventa: independencia de BiH, asedio, arte en tiempos de guerra, Miss Sarajevo y la resistencia civil. Cruzando la calle, la Embajada de EE. UU. Frente a ella, los muros cribados declaran en grafitis: “Palestinian Lifes Matters” [sic] / “It’s only after we’ve lost everything that we’re free to do anything –Tyler Durden”.
Sarajevo entiende el lenguaje de asedios y limpieza étnica.

Fotografía: –ERJ
21 h, Vječna vatra (Llama Eterna)9. Cantos y pregones por Palestina; banderas, pancartas en bosnio. Pienso: esta ciudad sabe qué significa pedir que la vida no se apague.

Fotografía: –ERJ
VI. Día 3 — “Los que miran la ciudad”
10:30 h, Vijećnica: renacida en 2014. ZAVNOBiH recuerda la promesa multiétnica. En el espacio del ICTY, bancas y documentos pesan; justicia como forma de memoria. Ars Aevi: el arte que llegó como solidaridad y se quedó como orgullo10.

Fotografía: –ERJ
Ese día coincidí con dos muestras temporales sobre Afganistán y Palestina/El Líbano: Sarajevo escucha otros dolores11.
14 h, Trebević, lluvia fina. Las curvas de bobsleigh son hoy friso de grafitis. Concreto húmedo, musgo, pintura: la ciudad trepa al bosque para reescribirse12. Huele a pino mojado; los colores se funden con el gris y el verde del bosque.

Fotografía: –ERJ
16 h, Pijaca Markale: las Rosas de Sarajevo rojas arden en la memoria del pavimento. Dos fechas, dos golpes13.

Fotografía: –ERJ
Más tarde, en HPD Bjelašnica 1923: puerta abierta, guitarra y cantos me llaman. Pido una cerveza; las siguientes llegan sin pedirlas. Sevdalinka: amores imposibles, el Miljacka, esperas14.
HPD Bjelašnica 1923 — Sevdalinka y hospitalidad
Al despedirme, un señor me dice en inglés tropezado: “Remember — Walter brani Sarajevo.”15. En Sarajevo, “Walter” es dignidad y resistencia.
Camino de vuelta con esa consigna y un rumor en el oído: tranvías, lluvia fina, un adhán tardío, jazz callejero, sevdalinka. Así suena Sarajevo cuando decide recordar.
Texto escrito tras una estancia en los Balcanes, durante julio de 2024, en el marco de un viaje de investigación sobre memoria urbana y prácticas culturales.

Fotografía: –ERJ
- Durante 2024 y 2025, miles de estudiantes han mantenido protestas conocidas como blokade studenata (“bloqueos estudiantiles”), en demanda de elecciones limpias y la renuncia del presidente Aleksandar Vučić. Aunque el movimiento comenzó en noviembre de 2024, las ocupaciones y cierres de avenidas siguen presentes a finales de 2025. https://blokade.org/en/
- Entre 1992 y 1996, Sarajevo fue sitiada durante casi cuatro años por fuerzas serbobosnias. Las fachadas dañadas por metralla y proyectiles son vestigios visibles de aquel asedio, mantenidos como recordatorios de la resistencia civil y política de memoria: ResearchGate
- El War Childhood Museum recopila objetos y testimonios de quienes pasaron su niñez durante el asedio. Es hoy uno de los museos más reconocidos en Europa sobre la experiencia civil en la guerra. War Childhood Museum · YouTube
- El Museo Sarajevo 1878–1918 recuerda el asesinato del archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía Chotek frente al Puente Latino, ocurrido el 28 de junio de 1914. Aquel atentado, cometido por Gavrilo Princip, fue utilizado como pretexto para iniciar la Primera Guerra Mundial. Wikipedia
- Principal cementerio conmemorativo dedicado a los soldados y civiles caídos durante el asedio de Sarajevo. Reposa aquí la mayoría de los soldados de la Armija Republike Bosne i Hercegovine. Simboliza la dignidad y la perseverancia de la ciudad ante la guerra.
- El Žuta Tabija, bastión otomano del siglo XVIII, domina el este de la ciudad. Allí escuché el adhán de la oración vespertina (Asr), que cae entre 16:30 y 17:00, cuando los muecines de las mezquitas entonan la llamada a la oración.
- Museo privado especializado en la vida durante el asedio (1992–1996). Exhibe objetos, diarios y pertenencias donadas por sobrevivientes. Google Maps
- El festival Kultura na Ulice! lleva la cultura fuera de los teatros y galerías hacia plazas y parques. Facebook · Instagram
- Monumento conmemorativo a soldados y civiles caídos en la Segunda Guerra Mundial. Inaugurado el 6 de abril de 1946, aniversario de la liberación de Sarajevo. Actualmente es punto de reunión para manifestaciones contemporáneas.
- La Gradska Vijećnica, antiguo Ayuntamiento y Biblioteca Nacional, fue destruida en 1992 y reconstruida en 2014. Alberga la exposición del ZAVNOBiH y una muestra del ICTY, además de la colección Ars Aevi, iniciada durante el asedio. Ars Aevi · YouTube
- No Woman’s Land y Occupied Territories: exposiciones sobre resistencia y derechos humanos, vinculadas a la memoria local.
- Las antiguas pistas olímpicas de bobsleigh y luge (1984) fueron trincheras durante la guerra y hoy son uno de los mayores espacios de arte urbano de Europa del Este.
- Las “Rosas de Sarajevo” son marcas de mortero rellenadas con resina roja en lugares donde los bombardeos causaron víctimas civiles. El mercado Markale fue escenario de dos masacres: 1994 (68 muertos) y 1995 (43 muertos).
- Género musical tradicional bosnio de raíces otomanas y sefaradíes. Letras nostálgicas, melismas y cadencias entre el fado y el flamenco. Sevdalinkas · El País
- Frase alusiva a la película yugoslava Valter brani Sarajevo (1972), de Hajrudin Krvavac. Símbolo de resistencia y orgullo local. YouTube