Entrevista con Bela Pérez, directora del grupo representativo de flamenco de la Universidad La Salle México
La Universidad La Salle México celebrará en noviembre el décimo aniversario de su grupo representativo Águilas La Salle Flamenco con dos citas en el Auditorio Adrián Gibert: el espectáculo Andaluz y una jornada académica por el Día Internacional del Flamenco, en la que participarán diversas escuelas invitadas.
Al frente de este proyecto está Bela Pérez (Andrea Pérez), bailaora y docente con décadas de experiencia en el escenario y el aula.
A continuación, fragmentos de la conversación.
«Yo siempre he dicho que ya nací bailarina»
Para quien no la conoce, ¿quién es Bela Pérez y cuál es su trayectoria en la danza?
—Mi nombre es Andrea Pérez, aunque artísticamente ahora me llamo Bela Pérez.
Soy bailarina de flamenco y de danza clásica española. Tengo 43 años como bailarina y 35 años como docente. Me gusta mucho la docencia y, en la Universidad La Salle, tengo 19 años trabajando.
Como directora del grupo representativo Águilas La Salle Flamenco, ya llevamos 10 años.
Además, tengo la licenciatura en Pedagogía y una maestría en enseñanza de las artes.
¿Cómo empezó su vínculo con el flamenco? ¿En qué momento dijo “esto es lo que quiero hacer”?
—Yo siempre he dicho que yo ya nací bailarina.
Recuerdo, desde muy pequeñita, ver en la televisión a bailarinas de español. En ese entonces yo no entendía la diferencia entre flamenco y danza clásica española; hoy sé que la danza española tiene cuatro disciplinas, entre ellas el flamenco y lo que antes se llamaba clásico español y ahora se conoce como danza estilizada.
A mí lo que me atrapó fue ver cómo tocaban las castañuelas. Desde ahí dije: “eso es lo que yo quiero hacer para mi vida entera”.
Conforme fui conociendo y profundizando, me fui enamorando más y más. A la fecha sigo estudiando, porque el flamenco es algo que nunca se termina de aprender: no sólo como bailarina ejecutante, también en su historia, que es riquísima.

Andaluz: un viaje por las provincias de Andalucía
El grupo está preparando un espectáculo titulado Andaluz. ¿De qué trata y qué podrá ver el público?
—Hemos preparado un espectáculo que se llama Andaluz.
En este espectáculo vamos a hacer un recorrido por las diferentes provincias de Andalucía, donde vamos a representar, con las letras de los cantes, lo que caracteriza a cada lugar.
Por ejemplo:
- Granada, con sus tangos;
- Málaga, con los tangos del Piyayo;
- Sevilla, con sus sevillanas;
- Cádiz, con la Alegría de Cádiz y la bulería de Cádiz;
- y también los llamados cantes de ida y vuelta, como la rumba flamenca y la colombiana, que dialogan con América.
De eso va a tratar nuestro espectáculo: un poco de poesía, cante y baile, hilando ese mapa afectivo de Andalucía sobre el escenario.
¿Qué tipo de acompañamiento musical tendrán en este montaje?
—Musicalmente vamos a tener la fortuna de contar con dos guitarristas, un percusionista, un violinista y un gran cantaor.
Es un lujo para un grupo universitario poder presentar un espectáculo con el flamenco en vivo, como debe ser.
—¿Por qué es tan importante que el flamenco sea en vivo?
—Porque el flamenco no nada más es cante. El flamenco es cante, toque y baile.
Claro que tenemos que conocer las grabaciones para estudiar y ver lo que se crea, pero cuando hay un espectáculo, lo suyo y lo correcto es que sea un espectáculo completamente en vivo. Esa comunicación entre músicos y bailaores, ese riesgo compartido, es parte esencial del lenguaje flamenco.
El Día Internacional del Flamenco en La Salle

El espectáculo se enmarca también en la celebración del Día Internacional del Flamenco. ¿De dónde surge esta efeméride?
—El Día Internacional del Flamenco nace cuando la UNESCO declara al flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 16 de noviembre de 2010.
A partir de ese momento se reconoce oficialmente como fruto de un mestizaje cultural árabe, judío, cristiano y gitano, con huella documentada desde el siglo XVIII, especialmente en Cádiz, Jerez de la Frontera y el barrio de Triana, en Sevilla.
Nosotros lo vamos a celebrar un poco antes, porque no pudimos tener el auditorio justo el día 16. Así que haremos la fiesta el sábado 8 de noviembre, al mediodía, en el Auditorio Adrián Gibert.
—¿Cómo será esa celebración en la Universidad La Salle México?
—Será una fiesta académica con la participación de cinco escuelas invitadas.
Es la cuarta ocasión que presentamos este encuentro en el auditorio y estamos muy contentos de recibir a otras escuelas, ver sus proyectos y propuestas, y convivir en torno al flamenco.
También en este evento nos acompañarán dos guitarristas, un percusionista y un cantaor. Es una forma de celebrar el flamenco entre comunidades educativas, no sólo como espectáculo, sino como espacio de aprendizaje mutuo.
De taller a grupo representativo: una comunidad que no se va
¿Cómo nació Águilas La Salle Flamenco y cómo se convirtió en grupo representativo universitario?
—Las clases de flamenco en La Salle comenzaron como taller, en agosto de 2006.
Desde el inicio tuve mucha respuesta de los alumnos: les gustó tanto que se quedaban toda su carrera. Yo estoy muy agradecida por eso.
Hacia 2013 ya había un grupo muy compacto que seguía trabajando y fueron ellos quienes me dijeron:
“Maestra, ¿por qué no hacemos un grupo representativo?”
Hicimos la propuesta y, en 2015, nos otorgaron oficialmente el nombre de Grupo Representativo Águilas La Salle Flamenco.
Entre esos alumnos hay quienes siguen regresando. Tengo un alumno con 18 años conmigo y una alumna que lleva 15 años: terminó su carrera, se fue a estudiar una maestría a España, regresó y, cada vez que puede, vuelve al grupo.
El otro día, platicando con ellos, me dijeron:
“Es que no nos hemos ido, maestra. Aquí seguimos y aquí estaremos por siempre”.
A veces pueden un semestre sí y otro no, pero regresan con sus botines, con sus ganas de seguir. Así han sido estos 10 años: muchas experiencias, vivencias y agradecimientos, con una comunidad que va y viene, pero no desaparece.
En este aniversario, ¿participarán algunas de esas primeras generaciones?
—Sí, algunos de ellos van a estar acompañándonos.
Yo les digo que ellos fueron la raíz, con quienes empezamos.
Varios se hicieron un huequito en su agenda, se dieron su tiempo y van a estar presentes en el aniversario. Es muy emocionante ver el escenario compartido entre las generaciones actuales y quienes iniciaron el camino.
Flamenco en México y mestizaje con la música mexicana
¿Cómo se vive el flamenco en México hoy? ¿Sigue siendo un nicho o ya es una comunidad grande?
—Hoy es una comunidad muy grande.
El flamenco llegó a México con fuerza hacia los años cuarenta, tras la Guerra Civil española, cuando muchos artistas se refugiaron aquí y se quedaron a vivir. Se conocía más la danza clásica española y la zarzuela, pero a partir de esa época el flamenco fue ganando terreno.
Yo he investigado el tema y lo que he visto es que, desde entonces, la flecha ha ido en ascenso:
hoy hay muchísimas escuelas en distintos estados, festivales especializados y también maestros y artistas flamencos que vienen a México a dar cursos y presentarse. Muchos se sorprenden de lo grande que es la comunidad flamenca en nuestro país.
—En la entrevista mencionaba también el mestizaje entre el flamenco y otras músicas, como la mexicana. ¿Qué ejemplos destacaría?
—Hay muchos ejemplos. Uno muy conocido es el espectáculo Jarocho, donde se trabaja la fusión entre el flamenco y el son jarocho.
Siempre se invita a una bailaora para hacer ese diálogo de ritmos y gestos.
Hay también un caso muy bonito: la petenera, que es un cante flamenco, tiene raíces que se vinculan con México. Se dice que “se la llevaron” de aquí a España y allá se transformó en palo flamenco, con un aire melancólico muy particular.
Y luego está el camino de regreso: cuando artistas como Lola Flores vinieron a México, escucharon la canción mexicana y se llevaron muchas letras, que luego cantaron por rumba flamenca o bulería.
También Camarón de la Isla interpretó temas mexicanos en clave flamenca.
Es un ir y venir continuo: el mestizaje no se acaba.
Invitación abierta
Finalmente, ¿qué le diría al público universitario y a la comunidad en general que quizá nunca ha ido a ver flamenco en vivo?
—Que se den la oportunidad.
El flamenco es un todo: cante, toque y baile. No hace falta saber de técnica para disfrutarlo; basta dejarse llevar por el ritmo, las palmas, las letras, la presencia en el escenario.
Los esperamos el viernes 7 de noviembre, en el Auditorio Adrián Gibert de la Universidad La Salle, a las 19:30 h, con el espectáculo Andaluz.
Y también el sábado 8 de noviembre, al mediodía, para celebrar juntos el Día Internacional del Flamenco, con escuelas invitadas, músicos en vivo y una muestra del trabajo académico que se hace en torno a este arte.
